“Con las alas del alma…” Mujeres, teólogas, pioneras y latinoamericanas

Nancy Raimondo[1]

“Con las alas del alma desplegadas al viento,

desentraño la esencia de mi propia existencia sin desfallecimiento,

y me digo que puedo como en una constante

y me muero de miedo, pero sigo adelante”.

 

El 31 de octubre se están cumpliendo las “bodas de plata” del Primer Encuentro Latinoamericano de Mujeres Teólogas, convocado por la ASETT (Asociación Ecuménica de Teólogos y Teólogas del Tercer Mundo), realizado en Buenos Aires (Argentina) en 1985 y que contó con la presencia de 28 participantes provenientes de 9 países de América Latina y el Caribe, tanto católicas como reformadas, entre ellas: Ivone Gebara, Tereza Cavalcanti, Aurora Lapiedra, Consuelo del Prado, María Teresa Porcile, Alida Verhoeven, Nelly Ritchie, María Clara Bingemer, Araceli de Rocchietti, Elsa Tamez. Sin duda alguna, aquel encuentro originó una tradición teológica de mujeres que ha marcado los senderos posteriores del caminar teológico en nuestro continente.

Aquella teología con “rostro femenino” abría un nuevo horizonte en la tarea teológica latinoamericana. Sus protagonistas comprendían que el tiempo de gestación llegaba a su final, el alumbramiento no se haría esperar, el nacimiento era inminente. Así sucedió. El Encuentro de 1985 se transformó en lugar de vida, de palabra, de reflexión, de compartir, de reconocimiento, “nuestra reunión quiso estar marcada por los avances de la mujer en su realización, y los aportes de ella en el quehacer teológico latinoamericano” (Elsa Tamez, El Rostro femenino de la teología, 1986). Todas y cada una de ellas pioneras con “temor y temblor” pero con valentía y audacia, esfuerzo y coraje, atrevimiento y creatividad, capaces de irrumpir con seriedad en un universo teológico masculino y desconocer el lugar que durante tanto tiempo se les había impuesto.

El “pionerismo” de las teólogas latinoamericanas podría ser caracterizado con tres acciones concretas: principiar, explorar y preceder. Principiar entendido primariamente como dar los primeros pasos en algún terreno concreto. En este caso en la “tierra” teológica que, espera ser puesta en barbecho para abrirse a la nueva siembra a través de las manos de las mujeres y dar nuevos frutos. Este sentido de principiar, permite reconocer a las pioneras como auténticas fundadoras: “Por eso afirmamos que el punto de partida de la teología sería no sólo la práctica de la justicia y la experiencia de Dios, sino también, “la praxis del cariño”, es decir, las relaciones fraternales que deberían existir entre el hombre y la mujer; los ancianos, los jóvenes y los niños, y todas las personas entre sí. La praxis del cariño incluye, en suma la vivencia de lo cotidiano. De esa manera el horizonte del discurso teológico se abre para dar cabida a otras ópticas, como la de la mujer” (Tamez).

Explorar entendido como revisión y reforma de los diversos fundamentos, aspectos, datos, dimensiones desconocidas o no tenidas en cuenta hasta el momento con el fin de clarificarlas de interpretaciones erróneas, tergiversadas o pre-establecidas como únicas e inmutables. Esta tarea exploratoria muestra a las pioneras como verdaderas precursoras: “las mujeres necesitan de una teología combativa y militante, es decir, que desentrañe desde su raíz las causas de su marginación desde la perspectiva bíblica y teológica. Así mismo, la mujer debe reclamar y afirmar con vehemencia el derecho de ser criatura a imagen y semejanza de Dios. Ha de desautorizar con su teología las lecturas bíblicas que intenten mostrar su inferioridad como palabra de Dios, y luchar por señalar nuevas pautas hermenéuticas, sobre las cuales se puede elaborar una lectura bíblica liberadora” (Tamez).

Preceder, entendido como avanzada territorial (referido a la teología) e histórica, abriendo huellas que serán seguidas y profundizadas por las generaciones siguientes. Este movimiento vanguardista coloca a las pioneras en la posición de legítimas adelantadas: “Muchas mujeres latinoamericanas están ya concientes de que al dar los primeros pasos para asomarse a la historia y ser protagonistas no pueden volverse atrás (…), bastantes mujeres de este continente, hemos entrado en los últimos años de nuestra historia en la búsqueda y conquista de un nombre: queremos pasar de invisibles a visibles, de objetos a sujetos…” (Tamez).

Las teólogas pioneras latinoamericanas eligieron para aquella ocasión de 1985 el texto evangélico de “la dracma” (Lc 15, 8-10) porque simbolizaba el encuentro y descubrimiento de ellas mismas a partir de la vivencia de Dios y del quehacer teológico que experimentaban en lo cotidiano y que se ampliaba a la fiesta de la plaza pública, en donde todas eran convidadas a expresarse con alegría y libertad. Esta misma “dracma” se presenta como símbolo del “pionerismo” de estas mujeres que, hallada por ellas fue dada en herencia preciosa para ser multiplicada y acrecentada por las generaciones siguientes. Con la “dracma” en manos de las mujeres se hace imperioso: continuar transformando la realidad, elaborar de modo dinámico la reflexión teológica, buscar caminos comunes con los varones, ya que la “dracma” alcanza su plenitud cuando es compartida.

Gracias a las mujeres de aquella generación pionera por su osadía, valentía, confianza, pero sobre todo por haber escuchado en la brisa la voz de la Ruah que les señalaba el momento propicio para salir del ocultamiento, de la oscuridad y a plena luz del día proclamar las maravillas que Dios ha obrada desde el comienzo en las mujeres.


[i] Laica argentina. Licenciada en Teología Sistemática por la Universidad del Salvador, San Miguel, Argentina. Becaria de ICALA 2004-2005, 2007-2009. Actualmente realiza su doctorado sobre los aportes de Kari E. Borresen a la antropología teológica contemporánea.

 

 

 

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Una respuesta a “Con las alas del alma…” Mujeres, teólogas, pioneras y latinoamericanas

  1. Haidi Jarschel dijo:

    Me alegré mucho en encontrar esta página web quando estava preparando una presentación sobre Teologia Femenista en America Latina para un grupo de estudiantes de teologia acá en São Paulo. Busqué en el “santo google” algo sobre el primer encuentro de teólogas en AL. No tenia seguridad de las fechas. Y, que sorpresa, este año ya hacen 25 años. Como se dice acá en Brasil, “muitas águas já rolaram….” e alimentaram muitas vidas….
    Felicitaciones por el TEOLOGANDA!! Mucha vida para esta página!!
    gran abrazo a todas

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